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Ciudad de Offenbach

Purpurina, creatividad y autoexpresión: los jóvenes descubren el arte del drag

04.09.2025

Durante dos fines de semana y dos semanas de vacaciones en junio, el Queers&Friends Café del Centro Infantil, Juvenil y Cultural Sandgasse estuvo dedicado al drag y a la cultura queer. El término "drag" procede originalmente del teatro británico del siglo XIX y actualmente es una forma de arte que juega con los roles de género, los disfraces y las formas de expresión, independientemente de la identidad. Los jóvenes de 12 a 18 años hicieron precisamente eso y se sumergieron juntos en el colorido mundo de las actuaciones, los disfraces, el maquillaje y los alter egos. Les acompañaron las artistas Katharina Hantke, Nora Schön y el trabajador social Daniel Müller. "Esto es especialmente valioso para los jóvenes", explica Katharina Hantke.

Inventar alter egos aumenta la confianza en uno mismo, estimula la creatividad y ayuda a los niños a descubrir nuevas facetas de sí mismos. De este modo, se fomenta el desarrollo de la identidad de forma lúdica y se puede experimentar la diversidad.

Katharina Hantke

De la idea al alter ego

El primer fin de semana comenzó con un repaso a la historia del drag y la cultura queer. Vídeos, revistas, cómics y material visual dieron una idea de las diversas formas de expresión de este arte. A continuación, los participantes probaron suerte en sus primeros ejercicios de interpretación y desarrollaron sus propias ideas para sus personajes escénicos. Al final del fin de semana, ¡se levantó el telón para el karaoke! El segundo fin de semana (21 y 22 de junio), los jóvenes perfeccionaron sus habilidades escénicas. Las figuras resultantes se plasmaron en fanzines y collages diseñados por ellos mismos. Series como "Drag Race Germany" y "King of Drags" sirvieron de inspiración y mostraron las distintas facetas del drag: desde glamuroso, místico, simplemente divertido hasta político.

Preparativos para la gran representación

En la segunda semana de las vacaciones de verano (del 14 al 19 de julio), la atención se centró inicialmente en el maquillaje y el estilismo. Se aprendieron y probaron los looks femeninos de las drag queens y los estilos masculinos de los drag kings. Los jóvenes pusieron en práctica sus ideas previamente esbozadas con el apoyo profesional de un artista drag. Después llegó el turno de los trajes: las máquinas de coser traquetearon y se crearon disfraces con una gran variedad de materiales, las historias sobre los alter egos se escribieron y registraron en fanzines. Todo para preparar la gran sesión de fotos. Ésta tuvo lugar la tercera semana de las vacaciones de verano (del 21 al 25 de julio). En la sesión fotográfica profesional, los looks de drag y cosplay de los jóvenes se pusieron a la luz. Además, se preparó una pequeña exposición de las fotos resultantes y se perfeccionó una actuación final.
El 25 de julio llegó por fin el momento: los jóvenes artistas presentaron sus alter egos en el escenario ante familiares y amigos. Fue un final brillante que fue recompensado con muchos aplausos.

La Comunidad como eje central

Además del trabajo creativo, el taller fue también un espacio de encuentro, diálogo y apoyo mutuo. Durante estas tres semanas, muchos de los jóvenes experimentaron por primera vez ser aceptados e incluso celebrados por lo que son: queer, creativos, diferentes de la norma. Se fortalecieron mutuamente, se infundieron valor y experimentaron lo valioso que es probar cosas nuevas en un entorno seguro y apreciativo. Los encuentros con los distintos artistas que son queer o apoyan a la comunidad como aliados fueron especialmente enriquecedores. "Esto dio apoyo a los jóvenes y les hizo sentir que no están solos", añade Daniel Müller, quien añade que fue una experiencia importante, ya que su vida cotidiana se caracteriza a menudo por la discriminación en la escuela o en los espacios públicos. Sobre todo, los adolescentes pudieron descubrir facetas completamente nuevas de sí mismos jugando con sus alter egos: adquirieron más confianza en su apariencia y jugaron valientemente con su lado femenino y/o masculino. Esta experiencia les abrió nuevas perspectivas y les mostró lo liberadora que puede ser la autoexpresión creativa. Y lo importante que es disponer de espacios protegidos en los que puedan probar cosas sin prejuicios. "El taller demostró lo enriquecedor que puede ser el drag", resume Müller: "En apariencia, se trataba de disfraces y maquillaje. Pero, sobre todo, se trataba de descubrir otras facetas de uno mismo, aceptarlas en uno mismo y en los demás y divertirse juntos en un entorno seguro".

El proyecto fue financiado por "Meinland - Zeit für Zukunft" con KulturMachtStark. Los socios financiadores fueron la "Comunidad Turca" y "Mein Land". Se llevó a cabo en el marco del trabajo juvenil queer, con el acompañamiento de Daniel Müller del KJK Sandgasse y en colaboración con las artistas Katharina Hantke y Nora Schön, que diseñaron el taller.

Un agradecimiento especial a Valeria Castano Moreno, que proporcionó a los participantes comida casera todos los días, y a Jana Gebhardt, que acompañó y documentó fotográficamente el proceso. El artista drag Dominik Keggenhoff, la artista de performances Marie Simons y el fotógrafo Nikolaus Kockel también enriquecieron el proyecto con sus conocimientos artísticos y ayudaron a los jóvenes a materializar sus ideas.

Puedes obtener más información sobre el programa Queers&Friends Café y ver más fotos del taller en el canal de Instagram: queer_cafe_of.

Notas y notas explicativas

Gráficos