La colilla de cigarrillo tirada por descuido, la taza de café "accidentalmente" dejada para llevar o el chicle escupido siguen siendo considerados delitos triviales por muchos: alguien se encargará de la basura. De hecho, los empleados del Stadtservice salen a la calle todos los días, barren calles, caminos y parques y velan por la limpieza y el orden del paisaje urbano. A ellos se suman los dos "limpiadores" Thomas Albrecht y Harald Klein, que recorren a diario el centro de la ciudad limpiando lo que la gente "pierde por el camino". Recogen la basura, informan de los residuos voluminosos al personal de la oficina y son actores importantes en la lucha contra la basura de la oficina de orden público desde 1998. "Sin embargo, estas manos laboriosas no pueden estar en todas partes todos los días y su trabajo a veces roza lo sísifo", dice Daniel Krüger, Jefe del Departamento de Limpieza y Orden de la Oficina de Orden Público de Control de Residuos Pequeños. "Porque media hora después, a menudo hay basura tirada y estropeando el paisaje urbano".
Esto es especialmente molesto en lugares céntricos como la plaza del mercado. Es muy frecuentada, con gente que viene del S-Bahn, sube a taxis, espera autobuses o sale de compras. "Por su función y ubicación, la plaza del mercado es la tarjeta de visita de la ciudad. Por eso, desde el año pasado, nuestros investigadores de la basura y la policía municipal colaboran con más frecuencia allí y en las calles adyacentes, a veces de paisano, a veces de uniforme", explica Frank Weber, jefe de la oficina de orden público. El balance que ahora se presenta demuestra que el esfuerzo del personal merece la pena: las multas recaudadas el año pasado ascendieron a la impresionante suma de unos 6.000 euros, que tuvieron que pagar "los impresentables", prosigue Weber, "a los que se pilló in fraganti y se les pidió que pagaran inmediatamente". En el caso de los pequeños residuos, también conocidos como littering, escupir chicle o esnifar colillas, se debían pagar 75 euros más tasas, es decir, unos 104 euros, en cada caso. 58 casos fueron sancionados con multa en 2024.
"Offenbach no está sola con su problema de limpieza. Dondequiera que vivan y se reúnan muchas personas, las autoridades locales buscan la manera de evitar en primer lugar que se tire basura y de sensibilizar a los que contaminan. Porque una cosa está clara: quien tira basura, lía cigarrillos o escupe chicle sin cuidado no sólo repercute con su comportamiento en la calidad de vida de los demás", afirma Paul-Gerhard Weiß, responsable de Orden Público, "sino que además desfigura la ciudad y el paisaje. Desgraciadamente, para algunos ciudadanos la única forma de darse cuenta de ello es a través de sus carteras. Por eso no podemos evitar las multas hasta nuevo aviso. A partir de este año, haremos uso de los poderes discrecionales que nos otorga el catálogo de advertencias y multas aprobado en 2021 y pediremos a la gente que pague 90 euros."