El alumno de Christa Näher y Thomas Bayrle (Städelschule) muestra una instalación
instalación que cambia radicalmente el aspecto de la nave industrial.
El cartón ondulado marrón, un material disponible en cantidades infinitas
y aparentemente ligero, crea una elegante estabilidad.
Thomas Hartmann juega con esto de una manera muy seria y al hacerlo crea
mundos escultóricos profundamente conmovedores. El visitante experimenta una obra de magia
y diversión megalómana.
Una mirada más atenta revela estructuras que parecen haber surgido de historias demenciales. El resultado criptogenético es más que la suma de sus partes: Influencias históricas del arte luchan con elementos biográficos del artista, ilustrando la lucha cotidiana por la supervivencia.
